29 de Enero de 2026
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REPÚBLICA H / Oaxaca: revocación y traición / SOFÍA GARCÍA

 

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La primera consulta de revocación estatal en Oaxaca dejó un gobernador debilitado, un estado dividido y un ejercicio que, lejos de cerrar filas, reabrió grietas políticas difíciles de ignorar.

El resultado oficial confirma que Salomón Jara Cruz continúa en el cargo. Aunque con una participación cercana a 30 por ciento y casi cuatro de cada 10 votos en contra, la consulta no mostró respaldo sólido, sino desgaste.

Las irregularidades denunciadas no son menores. Hubo caídas del sistema de resultados en momentos clave, cambios abruptos en el conteo tras su reanudación y casillas con participaciones que rozaron o superaron el 100 por ciento. No prueban por sí solas una operación ilegal, pero sí dañan la confianza. Cuando el árbitro queda bajo sospecha, el resultado deja de ser suficiente. El Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca, encabezado por Elizabeth Sánchez González, terminó en el centro de los cuestionamientos.

El mapa del voto mostró que, en las zonas urbanas, la revocación avanzó y el voto de castigo fue evidente, mientras que en las regiones rurales ocurrió lo contrario, con resultados amplios a favor de la continuidad.

A esto se sumó un golpe interno. El Partido del Trabajo, como era de esperarse, no acompañó al gobernador y operó en sentido contrario. La consulta exhibió, aún más, una fractura dentro del bloque gobernante.

El ejercicio tampoco fue vinculante. La ley exige la participación de al menos 33 por ciento de la lista nominal para que tenga efectos legales y ese umbral no se alcanzó. El cargo se mantiene, pero el golpe se dio. Un gobernador que sale a explicar cifras después de una consulta termina más expuesto que fortalecido.

El fondo ya no es si Salomón Jara sigue. Es cómo gobierna un estado que salió de las urnas más dividido que antes.

Y todo esto deja claro que Morena se ha debilitado en el estado. En contraste, ahora resulta que el PT mostró músculo territorial y capacidad de operación. Hoy está en condiciones de negociar su apoyo rumbo a la reforma electoral. Oaxaca entra en ese tablero, junto con candidaturas a gubernatura, presidencias municipales, regidurías y diputaciones locales. El PT se dio cuenta que dejó de ser el acompañante.

Entre otras cosas, lo que se vivió en el ejercicio de revocación es consecuencia directa de acuerdos incumplidos. Salomón Jara Cruz apostó por gobernar sólo con Morena y dejó fuera a quien lo arropó.

Desde la dirigencia morenista, Emmanuel Navarro respaldó esa ruta. Del otro lado, Benjamín Robles Montoya decidió no acompañar y fortalecer su estructura, territorio y capacidad de operación. La revocación fue una factura política cobrada en público.