Equipos especiales de protección han incrementado el costo de los servicios.
Flavia Morales/AVC
Xalapa
Martín tarda casi una hora en ponerse el traje especial de protección y sanitizar todo el equipo que usará para efectuar la movilidad de cuerpos que dieron positivo a COVID-19.
Desde que la pandemia llegó, su trabajo en una funeraria local dio un giro radical, ahora debe de cumplir con una serie de protocolos y lineamientos estrictos, desinfectar, embalar cuerpos y féretros, así como sanitizar la carroza y cada espacio de la funeraria.
Para los dueños de funerarias el nuevo manejo de cadáveres en la pandemia también significó nuevos costos, dado que la compra de un traje completo de protección ronda entre los mil y mil 500 pesos, y son desechables, lo que también derivó un aumento en los servicios.
Los protocolos ordenan que los cadáveres no pueden intervenirse ni embalsamarse, solo embalarse en bolsas sépticas con estrictas medidas de higiene.
Xalapa confirmó este jueves cuatro fallecidos por COVID-19 y 37 casos, aunque las autoridades sanitarias señalan que el pico de la pandemia va en crecimiento.
TRABAJAN CON TEMOR
Durante este mes de mayo, en Funerarias de Jesús han atendido dos casos de COVID-19, mientras que en funerarias EVA, han atendido tres casos cuya acta de defunción certificó muertes por neumonía atípica, comentaron en entrevista para AVC Noticias.
El acceso a la funeraria en tiempos de COVID-19 está limitado, en las puertas hay letreros que advierten el uso de cubrebocas obligatorio, salas de velación con máximo diez personas, y la limitación de ingreso entre 6 a 10 personas a los crematorios y panteones.
Pero las medidas se extreman aún más cuando se trata de muertes por COVID-19. La instrucción de la Secretaría de Salud ordena que no pueden pasar más de seis horas desde que se notifica la muerte y se hace la cremación o inhumación, los trámites son ágiles y restringen los velorios.
Enrique León, agente funerario en Funerales de Jesús, dice que las familias están conscientes de la situación y no piden velorio para sus familiares que murieron por COVID-19 y apenas unos cuantos entran a un sala donde está el cuerpo para despedirse. Posteriormente, se llevan los restos directo al crematorio donde el acceso también está restringido.
Para Enrique, el proceso de manejo de cadáveres bajo estas medidas sanitarias es algo a lo que ya estaban acostumbrados, pues al trabajar diariamente con muertos, hay decesos ligados a enfermedades infecciosas, por lo que ahora solo se aumentó el cuidado.
CUIDADOS EXTREMOS
“Ahora se revisa con cuidado cada uno de los certificados de defunción, si hay algún indicio por COVID-19, se sigue el protocolo de embalaje con bolsas especiales, de 3 , 6 y 9 milímetros, con previa desinfección y el ataúd, que también se envuelve para evitar el riesgo”, relata.
Ahora la oficina del Registro Civil de Xalapa tiene un sistema de programación de citas para trámites funerarios y agiliza los proceso de cremación o exhumación del cuerpo, aunque en su mayoría, la gente ha optado por ir a crematorios.
Con aspersores con soluciones de cloro y alkazyme, se hace la sanitización de cada área donde estuvo el cadáver, del equipo utilizado, de las áreas generales, y del equipo de protección de las personas que trasladan y mueven a los fallecidos del hospital a la funeraria, y luego al crematorio.
AUMENTAN COSTOS
Yamil Rodrigo Mora Sosa, propietario de Funerales Eva, comenta que desde que inició la pandemia, las velaciones están están limitadas, lo que ha significado bajas en ventas de hasta el 40%, a cambio tienen otras muertes que deben de tratar de forma especial.
Desde que fueron informados del COVID-19, su equipo de embalsamadores y de traslado de cuerpos se ha preparado ante la contingencia, se compraron equipos de protección, de sanitización y se capacitó al personal en los lineamientos federales de salud sobre el manejo de muertos.
“Si nosotros detectamos a través del certificado de defunción que la causa de muerte sea respiratoria, sospechosa de COVID-19, tenemos precauciones y seguimos el protocolo de manejo de cadáveres, y la preparación del cuerpo”.
A la fecha cuenta que ha tenido tres casos de certificados con neumonías atípicas. “No hemos tenido COVID-19, hemos ido a recoger en casa y por causas de origen respiratorio, diagnosticado de médicos particulares, no tenemos certeza que sean COVID-19, pero son sospechosos, dos fueron traslados y una fue cremación”.
Estas muertes por neumonía no eran comunes en su labor diaria antes de la pandemia, dice que generalmente las muertes eran por causas violentas, o las de tipo patológico: cirrosis hepática, infartos, insuficiencia renal o diabetes.
Trabajar en tiempos de COVID-19, en una funeraria, significa una reestructura total para Yamil, pues además de la compra del equipo, está el cuidado a su personal para evitar contagios.
El costo de un equipo de protección para personal de traslado y preparación de los cuerpos ha obligado a aumentar los costos en los servicios funerarios. Normalmente los costos de una inhumación eran de 3 mil 500 pesos el precio mínimo y de 9 mil pesos la cremación.
A ese costo se sumaron por lo menos mil pesos más, que es el costo del equipo de protección de los trabajadores funerarios, y las sanitizaciones que se deben hacer para evitar contagios.