Adolescencia trans

Adolescencia trans

 

Xalapa, Ver.- (AVC) Cuando Vico cumplió 13 años le confesó a su mama que era gay, fue algo que Andi, su madre, no se esperaba, sin embargo se abrió a darle su apoyo.

 

Un año después hubo una nueva confesión, esta vez Vico le dijo que también era trans, algo de lo que la madre en ese momento no tenía ni idea, sin embargo Vico a sus 14 años fue la fuente de información de Andi, explicándole cómo se sentía y cómo quería vivir su vida desde ese momento.

 

 Antes de confesarle a su madre su preferencia sexual y su identidad de género, Vico, como cualquier niña, a escondidas usaba las zapatillas de su mamá cuando ella se iba a trabajar. Esos ratos a solas eran la única ocasión que tenia para poder ser ella misma y en el momento que Andi regresaba de su trabajo, tenía que volver a la realidad y vivir como un niño.

 

“Conforme pasaba el tiempo era algo que me gustaba más como estilo de vida y no como hacerlo sólo ocasionalmente, fue cuando dije que no podía hacer otra cosa, si no voy a vivir reprimida toda mi vida y a los trece años ya tenía mas información” dijo Vico.

 

 

 

“Era muy preocupante para mi salir del closet, por así decirlo, siempre me di cuenta de mi personalidad, pero como la sociedad no es tan abierta no te enseñan desde de pequeño, que es la transexualidad o que es cisgénero o transgénero” dijo Vico, quien un día, después de mucho pensarlo y de tener dudas, decidió abrirse con su madre.

 

 

 

Parte de su problema como adolescente trans, era tener que ir a la escuela vestida con uniforme masculino, pues ella prefería identificarse desde ya, en todo momento, como una mujer.

 

 

 

Ante el deseo de Vico y la férrea voluntad de apoyar a su hija en todo, Gabi fue dispuesta a todo hasta la preparatoria donde Vico se incorporaría al nuevo ciclo escolar, para anunciar que reinscribiría a su hija, pero ahora como una niña trans, por lo que iría con la falda escolar igual que sus compañeras.

 

 

 

Gracias a la firmeza de la madre, Vico pudo ser inscrita en la escuela y acudir con la falda del uniforme, sin condiciones ni restricciones para que pudiera vivir como una niña más en el plantel. Eso, reconoció, le dió seguridad para seguir adelante con los otros pasos que debía dar más adelante.

 

 

 

En el entorno escolar, Vico reconoce que ha habido apertura de parte de sus compañeros y compañeras, y que gracias a eso, a que entienden y piensan diferente es que nunca ha sufrido ningún tipo de bullying como han vivido adolescentes transgénero en otros contextos.

 

 

 

En algunas ocasiones la falta de apoyo de los familiares y las exigencias de la sociedad, hacen que adolescentes y jóvenes entren en un estado de depresión, pues no pueden expresarse ni vestirse como ellos quisieran.

 

“Fue algo difícil, porque tenía depresión, aparte mis inseguridades, eso me pesaba mucho y empecé a bajar de peso con dietas que vi en internet y entonces me encerraba, yo no quería hablar  con nadie, ni con mi mamá y ver a nadie, así estuve casi un año” añadió Vico.

 

 

 

Durante el proceso de transición, Vico, llevó terapias psicológicas y clases de danza que la ayudaron con la tonificación de su cuerpo, pues hasta el momento no ha iniciado ningún tratamiento, ni hormonal, ni quirúrgico para transformar su organismo, pues tiene la idea de esperar un poco.

 

 

 

“Mi mamá me dio la confianza para abrirme con ella y mi vida no fue de color rosa de un momento a otro, ni lo es ahorita,  pero si fue un peso menos y me sentía con más confianza de salir a la calle con una prenda de mujer y pues -a un año de su momento más difícil- han mejorado muchos aspectos en mi vida”.

 

 

 

Vico cumplió ya 17 años, ahora uno de los objetivos que tiene es continuar avanzando en su transición, han solicitado orientación de especialistas e incluso piensan buscar ayuda en la Clínica Condesa, una de las dos únicas en su tipo que ofrecen la ayuda a personas trans.

 

 

 

También quiene empezar en breve los trámites para cambiar sus documentos oficiales, con la intención de poder vivir de tiempo completo y de forma permanente como Victoria.

 

 

 

El acompañamiento en la adolescencia

 

 

 

“Cuando estamos hablando de adolescentes, niños y niñas, no se sugiere, ni recomiendan, ni es sano un tratamiento hormonal porque el cuerpo todavía no genera sus propias hormonas, estrógenos y testosterona y esto puede ocasionar problemas” dijo Silvia Susana Jácome activista de la Comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti,    Transexual, Transgénero e Intersexual (LGBTTTI).

 

La activista mencionó que en algunas ocasiones cuando la persona lo requiere y la familia está de acuerdo, se brindan supresores hormonales, las cuales son unas sustancias que hacen el trabajo de retrasar el proceso natural del cuerpo de acuerdo a las características de cada persona.

 

 

 

“En las redes sociales yo veo a muchas adolescentes que antes de preguntarse cómo le digo a mi familia, como le hago para ir a la escuela en el género que me identifico, como le hago para entrar a los baños que me corresponden, su primera inquietud es que hormonas me voy a tomar”, añadió Silvia quien además dijo que es importante llevar un acompañamiento ya sea psicológico o sexológico y con personal capacitado.

 

 

 

Desde el punto de vista médico

 

 

 

“Si los tratamientos hormonales se usan después de la llamada primera pubertad, los cambios van dirigidos a tratar de cambiar algunas caracteres sexuales secundarios” mencionó Mario Guillermo López Hernández especialista en endocrinología.

 

 

 

Además el especialista mencionó que el uso prologando de estos fármacos podría ocasionar efectos si el paciente no está debidamente diagnosticado o si el paciente está utilizando el tratamiento con algunas contraindicaciones.

 

 

 

“Todos los médicos indicamos algún tratamiento con el beneficio del paciente y si en este caso se indica, y tiene alguna situación de riesgo, puede ocasionar aumento en la glucosa, usando testosterona aumentan él volumen globular, riesgos de trombosis…” entre otros dijo el especialista.

 

 

 

De ahí la importancia de contar con el acompañamiento médico especializado, incluso desde las clínicas e institutos de endocrinología pediátricas, especializada en la andrología, que pueden dar mejores resultados con el acompañamiento integral de un psicólogo y la familia.

 

 

 

La importancia de la familia

 

 

 

“Lo más difícil de todo esto para mí, ha sido la parte familiar, mis amistades y familia no tan cercana a mí, no tienen ningún problema y la aceptan completamente” dijo Andi sin embargo no ha sido la misma situación con su mama y hermano quienes no han aceptado la transición de Vico.

 

 

 

Pese a la presión de su familia Andi, siempre optó por apoyar a Vico durante todo su proceso de transición y así seguirla apoyando en los cambios que se quiere realizar al llegar a la mayoría de edad para poder comenzar un tratamiento adecuado.

 

 

 

“Simplemente y sencillamente son humanos, no se pongan a ver lo que dice la sociedad porque si nos basáramos en eso, entraríamos en un conflicto, yo me puse a ver qué es lo que ella sentía, que es lo que ella quería y con el amor de madre no ha sido, ni fue tan complicado entenderla”, dijo Andi, madre de Vico, una joven que vive su adolescencia y la transición de género al mismo tiempo.

 

 

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